Basta del silencio inoculado
La era del coleccionista ha terminado
Si quieres condenarte
Hazte libre y sígueme
Ahora resplandece el corazón
Lo insondable expiró
El flujo de las eternidades concluyó
con el cuerpo devorando la razón
Y los gritos descontrolados
se hilaron hasta forjar el bello canto
que protege la quintaesencia
de aquello que debe ser salvado
Hemos recorrido el mapa de las cicatrices
para embriagarnos en su espanto
Si quieres condenarte
Hazte libre y sígueme
Destruiremos los axiomas
y todos sus matices
Regurgitaremos escoria
y con su ácido puliremos todas las raíces
Y no habrán escombros
que no hayamos resucitado
Y no habrán colores
que no hayamos reinventado
Y no habrán fantasías
en las que no nos hayamos saciado
Y entonces, por fin,
estaremos listos para partir.
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