No creo en la existencia de lados oscuros
sino en la inexperiencia de ojos astutos
para descifrar los espacios profundos
Y en el desapego a los colores del mundo
En la dificultad de aceptar el costo
emocional
de la eterna incertidumbre y su
materialidad
En la ausencia total de un titiritero
corpóreo o astral
que maneje las acciones de toda la
humanidad
Creo en el libre albedrío de las almas
y en la necesidad de entremezclarse para
encontrar
algún modo de sobrellevar todo lo que pasa
y luchar contra todo lo que nos desgana
Creo en la fuerza del silencio para liberar
las voces que nos conectan con nuestra
verdad
Y en un Dios todopoderoso cuando se trata
de abrazar
cada partícula del cuerpo para ayudarlo a
sanar
cuando todo lo demás pretende matar nuestra
vulnerabilidad
Creo en el tremendo poder de la solidaridad
Y en los egoísmos que mutilan la
creatividad
En la soledad necesaria para el placer
Y en el dolor inevitable de crecer
Creo en el valor que hace falta para soñar
Y en la continua búsqueda de la
expresividad
que conecta todos los pedazos diseminados
de la integridad
para guarecernos de la violencia general y
afianzar
la confianza fundamental para forjar
armas de paciencia, respeto y voluntad
para abordar, absorber y reconstruir la
realidad
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